Nacimiento

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fue construido en el siglo XVI entre 1563 y 1584 por el arquitecto Juan Bautista de Toledo bajo el mandato del renacentista rey Felipe II. Posteriormente, también intervendrían en la obra otros arquitectos como Juan de Herrera, Juan de Minjares, Giovanni Battista Castello El Bergamasco y Francisco de Mora.

 

El Real Monasterio de El Escorial es un complejo monumental por su tamaño y complejidad funcional. Su arquitectura de corte clásico se organiza en torno a un elemento geométrico básico -el cuadrado- que articula la mayoría de sus espacios en planta, tanto en el interior como en la organización de sus amplios patios abiertos al cielo. Su arquitectura renacentista es el perfecto ejemplo construido del estilo denominado “Herreriano” o “desornamentado”. Se trata, por tanto, de una gran estructura horizontal, corpulenta y sólida, que se ubica en un entorno de gran riqueza ambiental entre sotos y dehesas en la Sierra de Guadarrama.

La ortogonalidad, la geometría y la simetría son los principales ejes compositivos del monumental conjunto. Sus cuatro torres en las esquinas culminan unos frentes de fachada ordenados, toscanos y sobrios, que destacan tanto por su equilibrio compositivo como por su austeridad exquisita. La impenetrabilidad de sus fachadas tan solo se ve interrumpida por la existencia de pequeños vanos rítmicamente alineados. La fachada principal -obra de Juan de Herrera- evidencia referencias eclesiásticas debido a sus medias columnas y a la superposición de los órdenes clásicos dórico y jónico.

 

Por último, la intensidad del color ceniza de sus singulares cubiertas a dos aguas -sembradas de ventanas y chimeneas-, contrasta con la uniformidad cromática de sus frentes de fachada de granito gris.

Desarrollo

La pieza geométrica vaciada de la izquierda superior de la joya hace alusión a la forma geométrica simple que articula la mayor parte de las estancias en planta del monasterio – el cuadrado-, tanto las interiores como los patios abiertos al cielo. El cuadrado es, por tanto, el elemento básico generador de la mayoría de los espacios del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y, por esta razón, ha sido subrayado en la joya.

Por otra parte, la pieza central de la joya es un cuadrado perforado en sus lados por otros cuadrados de menor tamaño y vaciado en su interior, en alusión tanto a la forma de la planta como al ritmo alineado de los vanos existentes en las fachadas del edificio.

Por último, el elemento rectangular horizontal en color negro mate hace referencia a la tonalidad de las piezas de pizarra de las cubiertas del monasterio, en claro contraste con el granito gris de sus fachadas (tonalidad igualmente representada en plata a través de los otros dos elementos de la joya).

Se trata, por tanto, de una colección de corte clásico, geométrico y ordenado que conserva la austeridad, la ortogonalidad, la sobriedad y, a la vez, la elegancia del más puro estilo arquitectónico “Herreriano”.

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